ADOPTAR A UN ANIMAL ADULTO

Cuando decidimos adoptar un animal, ya sea un perro o un gato, hay ocasiones en las que pensamos en un adulto. Para obtener informaciòn podemos encontrar gran cantidad de páginas webs donde nos hablan de todas las ventajas que supone, por eso, en este post os voy a contar mi experiencia personal con mis dos queridos amigos a los que tengo la suerte de tener a mi lado.

Cuando empezé mi trabajo de voluntaria en el refugio me encontré con Chocolate. Me conmovió con sus ojos nobles y entregados. A pesar de estar todo el día en su jaula, su tiempo de libertad lo utilizaba para buscar la compañia humana. Estaba destinado a ser un eterno veterano, pues aunque estaba allí desde casi cachorro y ya tener más de dos años nadie se habia fijado en él. A partir de ahí solo pensaba en llevarlo a casa conmigo.

Cuando se lo planteé a mi familia me encontré con los prejuicios típicos: No estará educado, tendrá su personalidad, no se va a adaptar a una casa… Con mi inistencia conseguí adoptar a Chocolate.

No ha podido ser más gratificante la experiencia. No solo se adaptó sino que al mes ya parecía que habìa vivido toda la vida con nosostros. Por eso cuando nos planteamos adoptar a la pequeña Bimba, que llegó como acogida y no fuimos capaces de dejarla ir, su edad y origen fue lo de menos.

No hay compañeros más fieles para nosotros. Sin ninguna diferencia con los que tuve desde bebés. Obviamente necesitan un periodo para adaptarse, como cualquier experiencia nueva a la que nos enfrentamos, pero nada que ver con los muchos meses de dedicación que hay que dedicar a la educación de un cachorro.

Si alguna vez os encontrais con un perro adulto que os llegue al corazón, que su edad no sea un inconveniente, sino un signo de experiencia y serenidad.
Isabel, Voluntaria de Arca Sevilla
2 comentarios
  1. carmen
    carmen Dice:

    Hace muchos años que tenemos perros en casa, empezamos con Coco, un cruce de Yorkshire con no se sabe quien, murió del corazón y lo queríamos con locura, inmediatamente después nos enteramos que regalaban caniches y allá fuímos dispuestos a traernos uno, se llamó Gorby, el chucho mas chucho de todos los chuchos, su madre era caniche, el padre suponemos que el mas golfo de toda la provincia, pero era el perro mas gracioso y loco que nadie se pueda imaginar, murió a los 8 años envenenado, supimos que un alma buena y caritativa de la vecindad se dedicaba a poner cebos envenenados…Después y atendiendo al capricho de mi hija la pequeña compramos a Kiki, mi perro, mi amigo, el ser vivo que mas me ha querido y que no se moleste nadie, precioso, con pedigré y muy noble, murió hace muy poquito con 17 años, Kiki dejó una hija Kika, tiene 8 años y es un poquito arisca con los extraños pero muy cariñosa con nosotros, está muy mimada pero eso no es problema de nadie, la mimamos porque nos apetece hacerlo y punto.
    Hace unos 6 meses supimos que buscaban acogida temporal para una perrita de 4 meses, ZAMBRA, francamente yo tenía mis reservas, mi marido y yo somos algo mayores, solemos salir de viaje a menudo y era mucha responsabilidad empezar de nuevo, pero ZAMBRA llegó, nos miró y caimos rendidos a sus pies, nunca me alegraré bastante de habernosla quedado, es la perra mas dulce, cariñosa, noble y bonita que os podeis imaginar, es muy traviesa: se ha comido media casa, pero es que llegó muy pequeñita, apenas hemos tenido que regañarle, es muy tranquila, lo único que nos pide, y muy a menudo, es que la cojamos en brazos y la acariciemos, solo me queda expresar mi agradecimiento a PULGOSAS por haberme dado la oportunidad de ser la dueña de la perra mas bonita del mundo.

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