Pepo apareció por una barriada de un pueblo de Sevilla en unos contenedores los días que más llovía, había muchas personas que le daban de comer, pero ninguna lo cogía, hasta que llegó su ángel guardián, contra viento y marea, (nunca mejor dicho ) aguantó allí horas y horas hasta que entró en la jaula.
Pepo es un gato muy gracioso, tímido al principio, pero súper charlatán y observador, le encanta comer, jugar, utiliza el arenero perfectamente, convive con más gatos y, cuando coge confianza, se deja tocar y manipular sin problemas.
Negativo a enfermedades.