Abby, junto con Agón, Antón y Alice, eran perros de otra protectora. Tras un hecho difícil de explicar, algunos perros desaparecieron, por lo que la protectora decidió sacar a todos los perros de allí y Arca Sevilla se hizo cargo de los 4 arriba mencionados.
El terror con el que llegaron es difícil de explicar: sin apartarse de la pared, no miraban a sus rescatadores, no comían, ni buscaban las miradas, totalmente fuera del mundo. Costó tiempo «recuperarlos».
Abby es confiada, juega suelta en el campo y se divierte con los voluntarios que la sacan, ya no tiene miedo, pero sigue siendo tímida con quien no conoce. La satisfacción por su recuperación es infinita, pero aún necesita cierta recuperación para ser una perra feliz completamente.
Abby comparte juegos con Silvert, con el que se divierte el tiempo que están fuera.