Bollo llegó a nosotros gracias al aviso de una conocida de ARCA, que lo encontró deambulando solo y desorientado por las calles de Camas. Estaba asustado, sediento y con las patas llenas de espigas, pero finalmente pudo ponerlo a salvo.
Bollo es un cachorro muy paciente para la edad que tiene. Al principio puede mostrarse miedoso con los ruidos, las personas o las situaciones nuevas, por lo que necesita seguir trabajando la confianza en sí mismo y la socialización. A medida que gana confianza se vuelve más juguetón y travieso, aunque sabe entretenerse bien con sus juguetes. Se queda solo en casa sin problema, aunque si pasa demasiado tiempo solo puede romper alguna cama o morder muebles. Normalmente hace sus necesidades fuera de casa y creemos que es un perro muy cariñoso, inteligente y con muchas ganas de aprender, aunque también un poco cabezota.