Su mamá era una gata callejera, una mañana un coche se cruzó en su camino y, como todos podéis imaginar, ya sabéis el final, sin ni siquiera detenerse este vehículo siguió su camino, dejándola sin vida en el asfalto. La mujer que la alimentaba la recogió y le dio una despedida digna. Al escuchar a los peques llorar no pudo evitar cogerlos e intentar que al menos ellos tuvieran una vida digna y sin peligros.

Es una gatita muy peculiar, tiene unos colores poco vistos, es inquieta, juguetona y súper cariñosa, apta con perros.
Negativa a enfermedades.
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