Nos llegó un correo de una muchacha que debido a una enfermedad que le han diagnosticado no puede continuar dándole las atenciones necesaria a Roma.
Roma llegó con su acogida con apenas un mes y medio, procedente de una cría incontrolada. Poco después descubrió que era sorda. Desde entonces ha aprendido a comunicarse mediante gestos y fue adiestrada por especialistas, donde hicieron un trabajo estupendo con ella.
Roma es una perrita cariñosa, tranquila en casa, juguetona en la calle y muy sociable con otros perros. Es obediente y está perfectamente adaptada a su sordera. Está acostumbrada a comunicarse mediante señales con las manos y responde muy bien a ellas.
Roma no tiene ningún problema de comportamiento. De hecho, su sordera no le impide llevar una vida normal. No se asusta con petardos o cohetes, no reacciona al timbre ni al teléfono y está muy pendiente de las personas para interpretar sus gestos.